A día de hoy, mis prioridades están muy claras: quiero trabajar duro, continuar aprendiendo y ser un buen padre, pareja, hermano e hijo. Durante la semana, mi vida está llena de esas actividades cotidianas y a veces «aburridas», como sacar el trabajo adelante o lavar los trastes. Sin embargo, tengo dos grandes refugios que me recargan la energía: la lectura y los videojuegos.

En estos momentos estoy iniciando Memento Mori. Fue la recomendación de un buen amigo que conoce la situación por la que estoy pasando y sabe que, para poder avanzar y eventualmente ayudar a otros con esta misma falta de motivación, primero debo aceptarla y trabajar en ella. Supuestamente, las lecciones principales del libro van de esto:

  • Valorar el tiempo: Al recordar que nuestro tiempo es limitado, dejas de posponer lo importante y te centras en lo que realmente aporta valor.
  • Reducir el ego y los problemas triviales: Recordar nuestra mortalidad ayuda a poner los problemas diarios en perspectiva, evitando darles más peso del que merecen.
  • Vivir con propósito y virtud: Te motiva a actuar bien y con integridad hoy, porque el mañana no está garantizado.

Ya les iré contando cómo evoluciona esta lectura y qué me va dejando.

Una vida marcada por los videojuegos

Por otro lado, los videojuegos siempre han estado presentes en mi vida. Podría decir que son mi mayor pasión. De hecho, uno de mis muchos sueños era ser escritor de reseñas (soy como una Barbie: también quise ser piloto de aviones, doctor, abogado, arquitecto, ingeniero… dejémoslo en que soy un tipo curioso que nunca deja de aprender).

Más allá de lo profesional, los juegos me han acompañado en muchísimas etapas. El título más importante de toda mi vida es, sin duda, League of Legends. Gracias a él he ganado grandes amistades, he perdido algunas otras, y la he pasado increíblemente bien (y a veces muy mal). Solo alguien que ha jugado por más de 13 años en el mismo mapa de «La Grieta del Invocador» sabrá exactamente a qué me refiero.

Mi obsesión actual: Pokémon Pokopia en Switch 2

Pero no me desvío más. Básicamente, les quiero compartir que en las próximas semanas estaré jugando Pokémon Pokopia en la Nintendo Switch 2. Me atrevo a decir que es de lo mejor que ha existido en la franquicia, precisamente porque sale del molde clásico de ir por la región recolectando medallas o buscando obsesivamente la versión shiny de un Pokémon.

Más bien, es un híbrido entre Minecraft, Pokémon y Dragon Quest Builders. Te permite construir (y destruir) a tu gusto para generar un ecosistema adecuado. Esto provoca que los Pokémon vayan apareciendo y uniéndose a la comunidad que tú mismo formas, brindándoles mejores condiciones de vida. De momento llevo 20 horas súper bien invertidas y me la estoy pasando de maravilla. Siempre he disfrutado de estos juegos tipo Animal Crossing, donde vas haciendo tu casita y todo es muy cozy; me relaja muchísimo, algo que traigo desde que jugaba Harvest Moon 64 en un emulador de PC por allá de los 90s. Son conceptos diferentes, pero tienen un encanto similar.

Reviviendo joyas en la AYN Thor

Finalmente, en mi nueva adquisición -la consola AYN Thor- estoy jugando Inazuma Eleven GO y explorando el catálogo de la Nintendo 3DS. Estoy aprovechando que la consola tiene dos pantallas y soporta control táctil para revivir los juegos de la manera más fiel posible. Esto me está permitiendo disfrutar de joyas que me salté en mi adolescencia por falta de presupuesto.

Es una verdadera lástima no haberlos jugado antes, porque son obras de arte. Destaco muchísimo el apartado gráfico; esa estética cel-shading presente en varios títulos envejece de maravilla. Juegos como WarioWare Gold y Profesor Layton vs. Phoenix Wright: Ace Attorney le sacan todo el jugo al hardware con mecánicas hechas con muchísimo amor. Además, se agradece que la mayoría vengan en español y con un doblaje excelente.

Tengo un buen de ROMs de 3DS corriendo en el emulador Azahar (a una resolución x5 que mejora brutalmente la calidad original). Aunque la consola da para emular PlayStation 2 o Switch, ahorita me voy a centrar únicamente en saldar mi deuda con la 3DS.

Volviendo a Inazuma Eleven GO, es un RPG de fútbol donde una organización busca eliminar este deporte de la historia. Llevo un par de horas; los controles son muy peculiares porque trazas las jugadas en la pantalla táctil, pero Level-5 siempre se curra los juegos de forma descomunal, prestando atención a cada detalle para entregarnos algo lleno de carisma. Estaba pensando en comprar el nuevo (Inazuma Eleven: Heroes’ Victory Road), pero este «viejito» de 2015 se siente tan sólido que primero voy a terminarlo.

Esto me deja una reflexión: con los videojuegos pasa algo muy similar a la música. Así como una canción de The Beatles se disfruta tanto como una de Twenty One Pilots, el tiempo no es impedimento para revivir y gozar el pasado en el presente.

Lo que sigue…

Este es el fin del post. Tenía ganas de escribir un rato, hacer un registro de lo que consumo digitalmente y compartirlo con ustedes. Más adelante me gustaría empezar a hacer más actividades al aire libre o algún deporte, así que posiblemente luego hable sobre ello. Pero por el momento, estoy gordito y bonito disfrutando al máximo del mundo digital.

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